Una forma de sanar recuerdos que no se han ido, aunque pasen los años.
A veces, cuando uno llega a cierta edad, comienzan a moverse cosas por dentro.
No solo los huesos o el cuerpo… también los recuerdos.
Empiezan a aparecer imágenes del pasado, personas que ya no están, cosas que uno vivió en silencio, emociones que se quedaron guardadas por no molestar a nadie.
Quizás perdiste a alguien y nunca pudiste despedirte.
Quizás en tu infancia pasaron cosas que decidiste callar… pero no se fueron.
O puede que una caída, una operación o una situación reciente te haya removido miedos antiguos que creías superados.
Y aunque hayas seguido con tu vida —con fortaleza, con dignidad—, algo dentro de ti sigue doliendo, sigue pesando.
Esto no es debilidad.
No es que seas sensible, ni que “ya deberías haberlo superado”.
Es simplemente humano.
Y la buena noticia es que aún puedes sanar. Aunque hayan pasado muchos años. Aunque nunca lo hayas dicho en voz alta.
En CUIDAMA lo sabemos.
Y por eso te queremos contar qué es la terapia EMDR, y cómo puede ayudarte a sentirte más en paz con tu historia.
“No es tarde. No estás solo/a. No tienes por qué seguir cargando con todo eso.”
¿TE HA PASADO QUE HAY COSAS QUE SIGUEN PESANDO, AUNQUE HAYA PASADO MEDIA VIDA?
Quizás perdiste a alguien que nunca pudiste despedir como querías.
Quizás viviste cosas en la infancia o juventud que aún no puedes contar sin que se te forme un nudo en la garganta.
O puede que algo más reciente —una caída, una operación, una hospitalización— te haya removido miedos antiguos que creías superados.
A veces, la vida sigue doliendo desde adentro, aunque por fuera parezca que todo está bien.
Y no, no es que estés exagerando. Ni que “ya deberías haberlo superado”.
Hay experiencias que se quedan grabadas en el cuerpo, en los recuerdos… incluso en los silencios.
La buena noticia es que hay formas de sanar. Incluso si tienes 60, 70, 80 o 90 años.
Y una de ellas es la terapia EMDR.
“No tienes que contarlo todo para empezar a sanar. Solo tienes que querer estar en paz.”
¿QUÉ ES LA TERAPIA EMDR Y POR QUÉ PUEDE AYUDARTE?
La terapia EMDR es una forma de ayudarte a liberar recuerdos que aún te afectan emocionalmente, sin tener que revivir el sufrimiento, y sin necesidad de explicarlo todo si no quieres.
Se basa en algo simple: cuando nos pasa algo difícil, nuestro cuerpo y nuestra mente intentan procesarlo… pero a veces, se queda “atascado”.
Es como si una parte de ti se hubiera quedado detenida allí.
Y eso puede seguir provocando ansiedad, tristeza, bloqueos o incluso síntomas físicos.
Durante una sesión de EMDR, el terapeuta te guía con mucho cuidado para que puedas mirar ese recuerdo desde otro lugar, mientras haces movimientos suaves con los ojos o recibes estímulos rítmicos (como toques alternos en las manos o sonidos en los oídos).
Esto ayuda a tu cerebro a soltar lo que ya no necesita guardar con dolor.
¿QUÉ TIPO DE DOLORES PUEDE SANAR LA TERAPIA EMDR EN UNA PERSONA MAYOR?
Aquí no hablamos solo de traumas grandes.
Hablamos de dolores cotidianos, profundos, antiguos o recientes, que aún viven dentro de ti.
1. PÉRDIDAS NO CERRADAS
Una muerte, una separación, una partida forzada.
Cuando no pudiste despedirte, o no te dejaron sentir lo que sentías.
Cuando aún hay tristeza o culpa, aunque hayan pasado años.
EMDR puede ayudarte a cerrar ese ciclo, a reconciliarte con ese adiós.
2. VIVENCIAS DE LA INFANCIA QUE SIGUEN DOLIENDO
Humillaciones, castigos, abandono, abusos que nunca se hablaron.
Cosas que viviste de niño o de joven y que decidiste callar, pero que siguen ahí.
EMDR no necesita que lo cuentes todo. Solo te ayuda a dejar de revivirlo cada vez que se asoma.
3. ENFERMEDADES O HOSPITALIZACIONES QUE TE DEJARON HERIDA
Una operación que te dio miedo. Un ingreso donde te sentiste solo.
Un médico que te trató mal. Una sensación de peligro que se te quedó grabada.
Con EMDR puedes recuperar la calma que se perdió en esos momentos.
4. ACCIDENTES O CAÍDAS QUE TE CAMBIARON
Desde ese golpe ya no volviste a confiar en tu cuerpo.
Desde aquella caída tienes miedo de salir solo.
Te dicen que “no fue nada”, pero para ti sí lo fue.
EMDR puede ayudarte a soltar ese miedo y volver a confiar en ti.
5. HERIDAS DE TU HISTORIA FAMILIAR
Rechazo, abandono, una crianza dura, silencios que dolían más que los gritos.
A veces no sabemos cuánto pesa nuestra historia… hasta que dejamos que salga.
EMDR te ayuda a reordenar esas piezas sin reproches, solo con cuidado.
6. SENTIMIENTOS DE CULPA, VERGÜENZA O BLOQUEO
“No dije lo que tenía que decir.”
“Hice daño sin querer.”
“No puedo hablar de eso.”
A veces cargamos con culpas que no nos corresponden, y eso nos enferma.
EMDR no busca juzgarte. Busca aliviarte.
“No tienes que contarlo todo para empezar a sanar. Solo tienes que querer estar en paz.”
LA TERAPIA EMDR EN EL ENFOQUE DE CUIDAMA
En CUIDAMA no creemos que el bienestar solo sea físico.
Sabemos que hay emociones que duelen más que un hueso roto.
Sabemos que cuidar de otro también remueve cosas propias.
Y sabemos que a veces la dependencia, el envejecimiento o la soledad despiertan memorias dormidas.
Por eso acompañamos desde un lugar humano.
Y la terapia EMDR es parte de ese acompañamiento:
– Para ayudarte a hacer las paces con tu historia.
– Para que puedas recordar sin sufrir.
– Para que el tiempo que viene sea más ligero.
“Tu historia tiene valor. Y también merece descanso.”
¿Y SI LO INTENTAS?
Si sientes que hay algo que no has podido cerrar…
Si cuidar de alguien te removió cosas que no sabías que seguían vivas…
O si simplemente quieres regalarte un poco de alivio emocional…
En CUIDAMA te escuchamos.
No tienes que hacerlo solo. Estamos para acompañarte.